Arthur Ashe. La historia de un partido contra el racismo y el estigma

Un 10 de julio de 1943, en la localidad de Richmond (EE.UU) nace el pequeño Arthur Robert Ashe, Jr.

Bajito y descoordinado, así es como lo definían en su niñez. Pero todo cambió cuando comenzó a asistir a la escuela, ahí fue cuando empezó a practicar diversos deportes como el baloncesto, el fútbol americano y el tenis.

En 1963 Ashe llamó la atención de los seguidores tras recibir una beca en la UCLA (Universidad de California en Los Ángeles), convirtiéndose en ese mismo año en el primer afroamericano seleccionado para jugar en el equipo de EE.UU. de la Copa Davis.

Ya en el año 1965, Arthur ganó el título individual del NCAA (Campeonato Universitario Estadunidense) contribuyendo de manera importante también a la victoria de su universidad en la liga nacional.

Tras su exitoso paso por las universidades, en 1969 pasó al tenis profesional. Durante este año fue considerado como el mejor tenista norteamericano, después de haber logrado imponerse en el Abierto de Estados Unidos de 1968.

Su primer juego contra el racismo

La vida de Ashe no fue un camino de rosas, en 1969 el gobierno de Johannesburgo le impidió jugar el Open organizado en Sudáfrica por ser afroamericano. El tenista decidió utilizar este caso internacional para iniciar una campaña de denuncia contra el Apartheid, abogando por la expulsión de Sudáfrica del circuito profesional.

En 1970 consiguió su segundo título de Grand Slam ganando el Abierto de Australia al vencer en la final al australiano Dick Crealy.

Tras años de resultados alternos, en 1975 Arthur jugó la mejor temporada de su carrera profesional, ganando el torneo más prestigioso del mundo, Wimbledon, derrotando inesperadamente a Jimmy Connors en la final.

Siguió algunos años más en actividad y después de un ataque al corazón tomó la decisión de retirarse, en 1980.

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El VIH su partido definitivo

Ocho años después de su retirada, la vida de Ashe sufrió un giro cuando descubrió que había contraído el VIH. Fue con una transfusión de sangre durante una de las dos operaciones de corazón que había sufrido previamente.

No eran tiempos fáciles para salir del armario serológico, por eso él y su mujer decidieron mantenerlo en secreto hasta el 8 de abril de 1992, cuando el diario USA Today publicó la noticia de su enfermedad.

“Los médicos detectaron entonces la presencia de toxoplasmosis, una de las marcas del sida”, dijo el propio Ashe en una conferencia de Prensa posteriormente.

El tenista señaló que su mujer y su hija Cameron han dado negativo en los controles de VIH y que ha decidido hacer pública su enfermedad “para salir al paso de las preguntas que me estaban llegando desde las redacciones de los periódicos.

A raíz de esto el ex tenista decidió participar activamente en la lucha contra la propagación de la enfermedad en el mundo, impulsando, dos meses antes de su muerte, el Instituto Arthur Ashe para ayudar a las personas con VIH. Esta fundación hizo que fuera nombrado deportista del año por la revista Sports Illustrated.

El 6 de febrero de 1993 el ganador de Wimbledon nos dejaría por complicaciones derivadas del sida, dejando un legado de superación y solidaridad.

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