Torino, la gran desconocida

“¡Qué bonito!… no lo imaginaba.” Este podría ser el resumen de las reacciones de quien visita Turín por primera vez.

De las grandes ciudades italianas, Turín es la gran desconocida, un cofre que desde lejos da la impresión de ser gris y no invita a abrirlo… pero una vez que te atreves a hacerlo, guarda joyas de valor y belleza inestimables.

Probablemente sea por el carácter de los piamonteses, muy distinto del imaginario que tenemos de los italianos, donde presumir de algo es considerado grosero. Esto ha hecho que las bellezas artísticas y arquitectónicas de Turín quedaran desconocidas, casi escondidas, hasta las Olimpiadas de Invierno de 2006, ocasión en que la ciudad ha decidido abrirse y compartir con el mundo entero sus tesoros.

Son muchos los “records” de Turín que la gente desconoce.

Fue la primera capital del Reino de Italia. Aquí se declaró la Unificación del país en 1861. Puedes visitar la sala del Senado donde se proclamó, en el Palazzo Carignano, actualmente sede del “Museo del Risorgimento”.

Los dos Museos más importantes de la ciudad son:

  • el “Museo Egizio”, la segunda más importante colección de antigüedades egipcias en el mundo, después del Museo nacional del Cairo;
  • el “Museo del Cinema”, un interesante recorrido en la historia del cine (la cinematografía italiana nació en Turín), albergado en la “Mole Antonelliana”, el peculiar edificio símbolo de la ciudad: la cúpula con pináculo que caracteriza su panorama.

Otros importantes edificios de la ciudad son:

  • El Palacio Real, en la central Piazza Castello, durante más de 3 siglos residencia oficial de los Saboya, la casa real de Piamonte primero, y de Italia después;
  • El “Palazzo Madama”, en la misma plaza, una curiosa mezcla de estilos. Un castillo medieval, construido alrededor de la antigua puerta de la ciudad romana, con una imponente fachada barroca.

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A pocos metros de distancia de estos palacios, están custodiados dos de los ‘retratos’ más famosos en el imaginario común:

  • La “Sindone” (Sábana Santa), en la Catedral. El misterioso lienzo que según la tradición sirvió para envolver el cuerpo de Jesús después de su deposición de la cruz;
  • El “Autorretrato” de Leonardo Da Vinci, en la Biblioteca Real.

Por su delicado ‘estado de salud’ y su conservación, muy raramente son expuestos al público.

Pero saborear Turín es también pasearse por las calles y avenidas del centro, siempre al abrigo.

Te sorprenderán los 18 kilómetros de soportales, de los cuales 12,5 km continuos y conectados, salpicados de atractivos escaparates y cafés, que constituyen una inmensa sala de estar que ninguna otra ciudad tiene la suerte de poseer. Fascinaron al mismísimo Napoleón que quiso que los replicaran en la rue Rivoli de París.

De los cafés históricos donde #compartirmomentos tomando un buen helado hay que resaltar:

  • “Baratti e Milano”, en Piazza Castello;
  • “Fiorio” en via Po, donde en el siglo XIX el conde Cavour se reunía con los demás políticos para empujar la unificación de Italia;
  • “Bicerin”, lugar imprescindible en Piazza della Consolata, donde podrás degustar la bebida caliente del mismo nombre, típica de Turín: un café largo con chocolate Gianduja y crema de nata.

Si tienes tiempo y puedes alejarte algunos kilómetros del centro, encontrarás muchos monumentos de grandísimo interés.

Las denominadas “Residenze sabaude”, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que conforman la “Corona de delicias” alrededor de Turín.

Resicence

Victor Amadeo II de Saboya, que no amaba la vida en la ciudad, hizo construir o rehabilitar una serie de castillos y palacios en las afueras, dispuestos en anillo. Su finalidad era vivir mudándose de uno a otro según la temporada del año, para descansar o ir de caza, y al mismo tiempo estar cerca de la capital para poder volver rápidamente si los asuntos del reino lo requerían. De la decena de residencias destacamos:

  • La “Reggia di Venaria”, impresionante conjunto arquitectónico que poco tiene que envidiar a Versailles.
  • La “palazzina di Stupinigi”, nació como pabellón de caza y se convirtió en un palacio de cuentos de hadas.
  • La “Villa de la Regina”, en la colina, rodeada de jardines y fuentes con vista sobre la ciudad.
  • La “Basilica di Superga”, iglesia con monasterio barroco que domina la ciudad desde la colina, construida para agradecer la victoria sobre las tropas de Luis XIV de Francia. Es famosa por el accidente aéreo donde murieron, a finales de los años ’40, los jugadores del Torino FC, el equipo considerado invencible en esa década.

Hablar de la región y los valles alpinos que rodean Turín es un capítulo aparte. También para describir la Gastronomía y la cocina piamontesa, muy variada, rica de sabores e igualmente desconocida. Por ahora te invitamos a #compartirmomentos y aventurarte en algún restaurante local. Te sorprenderá ver que hay un mundo nuevo más allá de la pizza y los ”spaghetti”.

 


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