Países que prohíben la entrada a extranjeros con VIH

Nos vamos de viaje y ultimamos los preparativos para llegar a nuestro destino: pasaporte, visado, equipaje, certificado médico, cámara… Todo listo para comenzar la aventura, ya sean unas vacaciones cortas, largas o simplemente por motivos de trabajo. A estos trámites, tenemos que añadir otro tipo de gestiones en caso de los portadores del VIH. En ocasiones tienen que llevar sus medicamentos especialmente cuidados para evitar malentendidos en el control de seguridad. Pero en la actualidad, existen países que presentan barreras a los extranjeros con VIH que quieren entrar a su territorio.

Según el Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH (ONUSIDA), los países más prohibitivos son Emiratos Árabes Unidos, Omán, Yemen, Sudán y Brunéi. Estos países aplican las medidas más estrictas como solicitar un examen médico para poder optar a cualquiera de sus visados.

Por ejemplo, Emiratos Árabes Unidos permite la entrada de uno a tres meses a los viajeros con pasaporte de cualquiera de los 45 países libres de requisito de pasaporte. Al resto les exigen que estén “médicamente sanos”. Las personas que buscan un permiso de residencia o trabajo deben realizarse diferentes pruebas, entre ellas la del VIH.

Hay países con leyes arbitrarias y según la Asesora de Derechos Humanos y Género de ONUSIDA, Luisa Cabal: “Hay ejemplos de países que otorgan exenciones analizando caso por caso, por ejemplo, para promover la reunificación familiar, permitir el acceso a asilo o por necesidades del mercado de trabajo”.

En países como Irak, Qatar, Egipto o las Islas Turcas las restricciones son menores. No ponen barreras a las personas con VIH si es para permanencias cortas, pero si solicitan una estancia temporal o de trabajo les obligan a demostrar que no portan ningún virus, sometiéndoles a una prueba que solo se realiza en laboratorios autorizados por los gobiernos del propio país. Si es positivo en VIH se les retira el permiso y seguidamente se le deporta.

Existe un tercer grupo en el que se deporta a cualquier ciudadano extranjero que tenga VIH. Esto ocurre en Rusia, Arabia Saudita, Corea del Norte, Siria, Singapur, Malasia, Jordania, Bahrein y Kuwait, incluyendo los mencionados anteriormente.

Por último, 17 territorios más, presentan alguna restricción a la estancia de personas extranjeras con VIH. Son Papúa Nueva Guinea, Nueva Zelanda, Belice, Turkmenistán y cuatro países de América Latina: República Dominicana, Nicaragua, Paraguay y Cuba. Además, los inmigrantes que soliciten visado en algún país latinoamericano deben realizarse una prueba de VIH. (ONUSIDA).

También queremos destacar que el número de países que mantiene algún tipo de restricción se ha reducido a la mitad en los últimos diez años. Esto nos proporciona datos esperanzadores, ya que muestra una continua tendencia a eliminar este tipo de clichés. Juntos llegaremos a 0, y en #compartirmomentos siempre estaremos al lado de los ciudadanos que padezcan VIH.

En lugar de implantar barreras, hay que aportar soluciones y frenar los estigmas para una mayor inclusión social.

Luisa Cabal: “Estas restricciones son discriminatorias, son basadas en gran parte en el estigma y no protegen la salud pública. Es importante que se eliminen urgentemente porque son anacrónicas, ineficaces e innecesarias”.


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