El estigma del VIH

A día de hoy muchas veces se habla sobre el estigma social, pero verdaderamente mucha gente no sabe lo que es y todas las consecuencias negativas que conlleva.

Su etimología se remonta al griego, proviene de “stigma”, y se usaba en la antigüedad para marcar corporalmente a aquellas personas que se consideraba que podían “contaminar o hacer daño” y de esta forma permitir su distinción para que el resto de la población no se acercase a ellas.

En la actualidad, el estigma sigue existiendo pero no como una marca física sino psicológica, en la cual a las personas se les atribuye una condición o característica negativa que las desprestigia ante la sociedad. Por lo que se le conoce como estigma social.

El estigma ligado al VIH tiene históricamente su base en las desigualdades sociales, al haber considerado esta enfermedad como fruto de un comportamiento inmoral por los hábitos de vida de quienes la padecían.

Desgraciadamente el estigma provoca que las personas que lo están sufriendo no sean tratadas con respeto y honra y genera la vulneración de los derechos humanos.

Los insultos, desprecios, agresiones, rumores e incluso la exclusión social son algunos de los efectos que provoca el estigma del VIH. Esto que genera que en muchas ocasiones quienes viven con VIH opten por el silencio antes de solicitar ayuda.

Además muchas personas tienen que hacer frente a 4 tipos de estigmas diferentes:

autoestigma

Estigma público

  • Engloba los prejuicios sociales y psicológicos de la sociedad hacia las personas que padecen la enfermedad.

Estigma por asociación

  • Reacciones que tienen terceras personas ante otras que se relacionan con personas que viven con VIH.

Estigma cultural

  • Afianzamiento del estigma en las instituciones sociales, en ámbitos laborales, de sanidad, seguros, servicios financieros,…

 Autoestigma

  • Es el impacto que genera en las personas estigmatizadas los prejuicios que se desencadenan del estigma público. Sobre todo las creencias negativas y como se sienten ante ello.
  • El conjunto de esas creencias negativas les puedes desencadenar sentimientos de culpa, autodesprecio, depresión, ansiedad….

 

Todos los comportamientos y prejuicios del estigma social se plasman en la personas con VIH quienes tienen que enfrentarse a lo que los demás piensen de ellos, lo cual puede llegar a tener graves consecuencias, ya que muchas veces el grado de internalización del estigma es más alto que el propio estigma de la sociedad y con ello se desencadenan graves consecuencias negativas en su salud psicológica y calidad de vida.

Por tanto TODOS podemos ayudar a que las personas que viven con VIH no tengan que hacer frente a los prejuicios y comportamientos de una sociedad, en muchos casos desinformada, por ello #compartirmomentos quiere aportar su granito de arena y concienciar del daño que podemos hacer para así evitarlo.


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