Isaac Asimov y la realidad del VIH

Es el padre de los robots y un gran escritor de ciencia ficción. Divulgador científico y casi futurólogo, se atrevió a predecir en 1989 un internet para el aprendizaje. Un gran autor del que en 2017 se cumplen 25 años de su fallecimiento, a causa de complicaciones por el sida, el secreto mejor guardado de su muerte que salió a la luz en la autobiografía editada por su viuda Janet Jeppson con motivo de los 10 años de su fallecimiento, en 2002.

El VIH y el sida siempre han estado rodeados de un halo de miedo, tabús y estigmas. La serofobia ha estado y sigue presente en la sociedad, por el desconocimiento de los métodos de transmisión, y eso llevó a Asimov y a su familia a ocultar tanto la enfermedad como la causa de la muerte del autor.

El VIH, que no es ciencia ficción, se introdujo en la vida del autor en el año 1983, tras una operación para instalar un triple by-pass. En aquel entonces existía cierta alarma por la enfermedad, pero todavía no se establecía ningún tipo de control en los centros sanitarios sobre la sangre utilizada en las transfusiones y en las operaciones quirúrgicas, de ahí la raíz de su infección.

De hecho, por este desconocimiento y falta de investigación en los inicios de la infección por VIH y el desarrollo del sida como enfermedad, no fue hasta bastante tiempo después de la operación de by-pass que el autor fue consciente de su diagnóstico. De hecho, su deterioro por el desarrollo de la enfermedad del sida, le llevó en 1989 a que los médicos le diagnosticaran finalmente, justo antes de realizar una segunda intervención quirúrgica, que fue finalmente cancelada.

Una vez conoce su diagnóstico, se planteó asegurar el bienestar económico de su familia y se obsesiona con dejar un legado. Quien siempre fue un obsesionado del trabajo, se plantea llegar a los 500 libros porque no sabía el tiempo que le quedaba, y lo consiguió, según cuenta Rodolfo Martínez en el libro “La ciencia ficción de Isaac Asimov”.

Sus últimos 3 años los dedica plenamente a cumplir dicha meta, y a ocultar su condición de enfermo de sida. Su viuda Jannet revelaría después en la recopilación de su autobiografía “Ha sido una buena vida” el motivo de su muerte y por qué no hicieron pública ni la enfermedad ni la realidad de que el autor más prolijo de la ciencia ficción del siglo XX vivió con VIH la última etapa de su vida.

“En aquellos días, había gente con educación que no quería tocar a un paciente con sida. Muchos ni siquiera querían estar en la misma habitación que una persona con sida, o usar un teléfono que hubieran tocado, pese a que ninguna de estas acciones provoca el contagio”

De esta forma, una realidad como el VIH pasaba a ser desvelada en la vida real de un personaje con la inventiva de Asimov, que dedicó su vida a la difusión científica y a la ciencia ficción. La realidad, fue desvelada ya en un milenio, el presente, en el que la infección se encuentra más controlada, investigada, y en el que se conocen las causas de contagio, aunque los sentimientos inhumanos de serofobia sigan siendo el principal problema que rodea a la infección, por desconocimiento y falta de educación.

Vidas como la de Asimov, nos muestran por qué el rechazo a una infección como el VIH es tan complicada de entender sin una educación correcta y adecuada.

Hoy ya sabemos que para infectarse tienen que darse ciertas premisas y que la serofobia contra las personas que viven con VIH está totalmente injustificada.

Como homenaje, os recomendamos 10 obras imprescindibles del autor, en este 25 aniversario de su fallecimiento, recopiladas por Europa Press:

www.europapress.es

 


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