Howard Ashman: El letrista de “La Sirenita” y “La Bella y la Bestia” que vivió con VIH.

La historia de Howard Ashman no es la de una persona más que durante la década de los 90 falleció a causa del sida. Se trata del autor de las letras de las canciones de la película de animación de Disney “La Bella y la Bestia”, y que falleció 4 días después del estreno en marzo de 1991.

Han aparecido diversas noticias sobre que La Bella y La Bestia es una metáfora del sida, tras la entrevista del director Bill Condon, responsable de la nueva versión del filme que se ha estrenado recientemente, y que ha desvelado a modo de homenaje la historia que hay detrás de las canciones de la película, que fueron escritas por Howard Ashman.

Ashman se infectó por VIH en el año 1988. Ya trabajaba por entonces para Disney, en concreto para el film de La Sirenita, junto con su compañero Allan Menken, compositor junto con el que escribió las canciones, algo que le hizo merecedor de tres Globos de Oro a mejor película musical, mejor canción y mejor banda sonora y un Óscar a mejor canción original con “Under The Sea” (Bajo el Mar – La Sirenita) y otro Óscar a mejor Banda Sonora.

Fue justo tras la noche de los Óscar, cuando Ashman le contó a Menken que era seropositivo. En este artículo de Libertad Digital con motivo del 25 aniversario de la película animada de “La Bella y La Bestiacuentan como Ashman tenía miedo de que le despidieran si conocían su enfermedad.

Lejos de ocurrir eso, se fraguó el nacimiento de una de las mejores películas musicales de Disney, gracias a las aportaciones de Howard Ashman, que se iba consumiendo por la enfermedad mientras se rodaba la película. Suyas fueron ideas como la de animar a los objetos del castillo como un candelabro, una tetera o un vestidor, que fueron grandes protagonistas del tema “Be our guest” (“Qué festín” en español) que escribió junto al compositor Allan Menken.

Tras las letras de las canciones de “La Bella y La Bestia” se esconde un gran deseo del autor, y este era acabar con el VIH. En el tema original “Kill The Beast” hay un par de frases que indican que a la Bestia le acompaña la incomprensión y el estigma por parte del resto de la población, simplemente por pura ignorancia:

We don’t like what we don’t
Understand and in fact it scares us
And this monster is mysterious at least

No nos gusta lo que no entendemos
y de hecho nos asusta y este monstruo es
al menos un misterio.

Comparó en las letras de sus canciones al VIH con “La Bestia”, porque por aquellos años todavía no existía apenas investigación sobre el VIH. Ser diagnosticado como seropositivo era similar a la maldición que La Bestia de la película había recibido. En el caso de La Bestia, para deshacer la maldición tendría que amar de forma pura a una persona, y en el caso del VIH, la cura definitiva o los avances científicos que a día de hoy han convertido la infección en una enfermedad crónica, desharían el hechizo.

Su deterioro físico obligó a parte del equipo a trasladarse a Nueva York, a casa de Ashman, a trabajar con él. No pudo ver finalizada la película, que se proyectó por primera vez 4 días antes de su fallecimiento. Por aquel entonces pesaba 36 kg., había perdido la vista y apenas podía hablar. El productor de la película Don Hahn le visitó tras el primer pase de prensa, y le dijo “La Bella y La Bestia va a ser un gran éxito. ¿Quién lo hubiera imaginado?”. Ashman dijo. “Yo lo sabía”.

Y así fue. Desde Disney se lo reconocieron, y dejaron en los títulos de crédito una bonita dedicatoria:

“A nuestro amigo Howard, quien dio su voz a una sirena y su alma a una bestia. Te estaremos eternamente agradecidos”

La película se convirtió en un éxito y él en una especie de adivino, pues hoy, 26 años después de su fallecimiento, gracias a los avances científicos, los pacientes con VIH pueden llevar una vida normal con los cuidados médicos adecuados, y su esperanza de vida ha aumentado. La maldición de “la bestia” que se llevó a Ashman y muchas personas en las décadas de los años 80 y 90 ya no es tal, pero hay que seguir recordando la importancia de usar métodos profilácticos como el preservativo en las relaciones sexuales, para conseguir en la próxima década una generación libre de VIH.


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